Está que arde...
Aquí las tocatas hacen bailar hasta a los vecinos, los bingos sacan el lado competitivo del más piola de la mesa, mientras que las catas comienzan muy técnicas y terminan en puras tentaciones. Así funciona esto: entra gente con planes tranquilos y sale más de alguno vendiendo el alma por una última copa.
Todo al aire libre, rodeado de naturaleza, en pleno centro de Valdivia.